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Anomalisa, crítica

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Por Carlos Meneses

¿Quién es Michael Stone?

 “El hombre no está hecho para ser feliz en forma permanente.”

Michel Houellebecq

Nos internamos en una nube de sonidos difíciles de distinguir. En medio del cuerpo condensado, tratamos de apreciar un trinar dentro de un sinfín de voces llenando el entorno. Demasiado ruido, demasiadas palabras, pornografía degradante, reality shows, artículos de marca, poliamor, gadgets, charlas de fugaz trascendencia, remordimientos, olvidos, juegos de video, discursos vacíos, restaurantes de lujo, infomerciales, jornada laboral, artículos destinados al autoerotismo, vigorexia, ortorexia, anorexia, todas las “exia’s”, vehículos deportivos, charlar con un monitor, contemplar el arte posmoderno, amar a un ser imaginario, descifrar la vida después de la vida, descubrir vida más allá de la Tierra… Demasiado ruido.

Pausar.

Michael Stone es un motivador profesional (desmotivado) que se dedica a impartir conferencias para apoyar a los trabajadores de diferentes empresas, e impulsar su productividad. A pesar de ser un hombre reconocido en su entorno, Michael luce incomodo, como si algo dentro de su persona no pudiera integrarse de manera orgánica con el resto del mundo. Cansado y con un pasado tormentos a cuestas, Michael ha terminado por encasillar sus vida en una rutina monótona y anodina, en la que todo mundo le parece y le suena de forma idéntica. La vida luce tan miserable hasta que durante un viaje de negocios, un momento mágico emerge cuando la voz de una chica de nombre Lisa, le suena diferente a la del resto. ¿Es posible la felicidad en una ciudad donde parece que nunca deja de llover?

Charlie Kaufman nos presenta en Anomalisa, el sagaz ingenio que lo ha caracterizado a lo largo de su carrera como guionista y director, siguiendo la línea de una comedia dramática, género que ya ha explotado en cintas excelentes como Synecdoche, New York (2008) o Adaptation (2002); y que se consolida de una forma extraordinaria en ésta, su última película.

La apuesta es ciertamente arriesgada, ya que la totalidad  de la cinta representa la conclusión a un proceso apabullante,  por lo que la precisión y el encanto que aporta la utilización del  stop motion como técnica de animación, representa un acierto para esta cinta, que decide romper el esquema, tanto en su realización, como conceptualmente, pues la historia que nos cuenta, dista mucho de las que estamos acostumbrados a encontrar en los trabajos realizados por DreamworksPixar, los dos gigantes en el ramo.

A lo largo de la cinta, presenciamos un drama moderno y muy bien logrado, en el que la irreverente creatividad de Kaufman, perfila una historia muy íntima, con personajes sumamente complejos en la más estricta peculiaridad  de su naturaleza humana, mismos que tropiezan una y otra vez, en una actitud que representa perfectamente un estado de las cosas, propio a los que ocupamos y compartimos este momento de la historia.

Todo transcurre en un ciudad oscura y llena de rascacielos que prácticamente se superponen, en el desalentador panorama que la película nos presenta, en un lugar que bien podría ser cualquiera de las grandes capitales del mundo, con seres que, más allá de ser sólo muñecos animados, describen, de una forma ácida, la dinámica social que caracteriza a los que convergen en estos centros.

Dentro de la aparente sencillez de su historia, existe una tremenda profundidad en los temas que Anomalisa decide trazar dentro del subtexto de sus exquisitos, perturbadores  y conmovedores, todo a la vez, 90 minutos; en una cinta que cala hasta la médula.  Mientras nos enfrentamos a la proyección, la película nos devuelve un reflejo que, al confrontarlo, desnuda nuestro ser, llevándonos por los más variados estados de ánimo, en un viaje que nos permite ir desde la ilusión, hasta una lapidaria y terrible soledad, como algunos de los muy importantes temas que corren en el subtexto de la historia de amor que Michael y Lisa encarnan.

En el escenario de  una sociedad nihilista que pretende homogenizar el menor rasgo de originalidad, encontrar el aliciente que nos invite a seguir avanzando, resulta casi tan milagroso como ver crecer una flor en medio del desierto. Que todos luzcamos igual, caminemos igual, sonemos igual, es la metáfora  de la que Kaufman se vale para permitirnos reflexionar en torno al angustiante panorama de las relaciones humanas en un tiempo de profundos vacíos y muy hondas soledades.

Probablemente Michael  Stone sea sólo un muñeco, una especie de mupet demasiado realista y con un parecido extraordinario a un ser humano, o quizá sea simplemente un ser perfectamente real dentro de un universo paralelo. Como quiera que sea, el muñeco nos describe, trazando el borde de todo lo que nos representa, desde lo hondo de dolor, hasta lo vibrante de la fantasía, en una de las cintas más estimulantes que he visto en los últimos años. ¿Por qué se siente tan cercano Michael Stone? ¿Qué hay en este ser que nos conmueve en todo momento? ¿Es posible que todos seamos Michael Stone? ¿Quién es Michael Stone?

Este mundo tiene demasiado ruido.

El cine no te crea ni te destruye, ¡te transforma!

Anomalisa, Estados Unidos, 2015. Dirección: Charlie Kaufman y Duke Johnson. Guión: Charlie Kaufman y Dan Harmon. Música: Carter Burwell. Duración: 90 min. Nominada a Mejor largometraje de animación en los Óscar 2015.

Seguir a @Carlos_Men27

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