Carlos Meneses Cinevive Colaboran Crítica

La gran apuesta, crítica

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Por Carlos Meneses

La garganta del lobo

¿Cuánto vale la estabilidad en nuestro tiempo? ¿Cuánto queremos y cuánto tenemos? ¿Es acaso que somos sólo una cifra en un mar de números? Horas gastadas en ambiciones vanas. Noches de cansancio y días de desgaste, rutas de trabajo, oficinistas, cruces peatonales como batallas épicas enfrentadas por la valía de un concepto que se ha simbolizado como vital: el dinero. En la ambición de “querer tener más”, falta detenernos y permitirnos reflexionar: ¿de dónde viene el dinero que se encuentra en nuestra cartera?, y yendo más allá, ¿quién realmente paga por “nuestro dinero” y nuestra ambición? Esas y algunas otras cuestiones, son el eje central de La gran apuesta, la nueva película de Adam McKay, una tragicomedia económica sobre la crisis financiera de nuestro tiempo.

Estados Unidos, 2006, cuatro tipos, en un contexto semejante pero sin siquiera conocerse, descubren un boquete inmenso en el sector inmobiliario norteamericano, mismo que los grandes bancos, el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación se niegan a reconocer y nombrar como un colapso catastrófico en la economía a nivel mundial. Decididos a aprovechar su descubrimiento,  deciden invertir en una apuesta que parece descabellada para su momento, sin embargo, con el pasar de los años, su apuesta fructificará y tendrán que conocer el lado más salvaje y despiadado de la banca moderna. La quiebra del sector inmobiliario norteamericano del 2008 es ahora un hecho que continúa acarreando consecuencias en una interminable crisis económica a nivel mundial y La gran apuesta es una opción para reflexionar sobre este colapso y sus principales responsables.

Con un montaje vivo y muy atractivo, la cinta es un viaje visual, sonoro y conceptual, circulando alrededor del origen de la crisis económica mundial, simplificando de manera inteligente y muy ácida lo que en términos económicos resulta una jerga árida y poco accesible para todo el que quiera acercarse al tema y no tengan una mínima idea de conceptos o teorías económicas. Por el contrario, dentro de la intrincada complejidad de su tema, La gran apuesta ponte todas sus fichas en construir un relato inteligente y muy punzante, de un tema que, tratado de cualquier otra forma, terminaría por ser difícil de digerir.

Al desmitificar el lenguaje de Wall Street y la jerga tan especializada que allí se habla, la película se dirige a nosotros, empleando distintos recursos, como el uso de una voz en off que insiste en contar desde la segunda persona, y traza de manera genial los conceptos que podrían resultar estorbosos y por demás aburridos, para simplificarlos y permitir que el espectador una los puntos de la historia y no se preocupe por entender, (para ello están Margot Robbie y Selena Gomez con su pícara y seductora irrupción en la cinta, una llena de intención y riqueza cinematográfica), sino por disfrutar y acercarse a la historia de los personajes que vivieron minuto a minuto la tremenda notoriedad de lo ocurrido en 2008.

Adam McKay sabe dirigir su cinta y conducirla por la forma de expresión más adecuada para cada momento del drama o, en su caso, la comedida. El inicio se viste con las ropas de un falso documental, lleno de imágenes de archivo y una reconstrucción breve y muy digerible del origen del problema. Después la cinta cobra personalidad y se interna en un complicado drama donde el tono comienza a moverse y la comedia fársica se transforma en un drama que explota en la cara de todos los personajes.

El elenco es extraordinario, y los personajes se enriquecen en pantalla a partir de la exposición de su vida interior, elección del guion que los perfila y construye en la persona de cada uno, personalidades interesantes y muy ricas. Destacan Christian Bale, que confirma su solvencia actoral en esta cinta, interpretando a un disfuncional hombre obsesionado con la lectura de números; pero, sobre todo la impecable actuación de Steve Carell, que consolida lo hecho en Foxcatcher (2014), demostrando ser un actor versátil y muy serio.

La película suena muy bien, desde la elección del soundtrack, hasta la creación de atmósferas sonoras construidas a partir de sonidos diegéticos, como la realizada con objetos de oficina. Visualmente, tiene una fotografía muy íntima, explorando movimientos que nos recuerdan constantemente a la dinámica de la cámara en una cinta documental, priorizando los primeros planos, insistiendo en las expresiones y brindando importancia a los pequeños detalles.

Romper la cuarta pantalla, establecer montajes musicalizados que funcionan como elipsis y representar el tiempo a partir de la repetición, son sólo algunos de los variados recursos de La gran apuesta. La ironía y facilidad  con que la cinta puede romper su realismo y después regresar, es excelente, además de ser el gesto que le permite ser algo más que un frío e impersonal documento financiero.

En la  cinta hay referencias constantes a la cultura popular norteamericana, marcando una pasarela de estilos musicales, figuras públicas, deportistas, políticos, músicos y demás personalidades del star system norteamericano, como todo aquello que se ha sostenido históricamente a partir de un sistema económico que, sin saberlo, ha flotado durante décadas sobre la nada de una burbuja que finalmente explotó.

La gran apuesta no es necesariamente entretenida en todo momento, de hecho requiere un alto nivel de atención para ser disfrutada del todo y no perderse en la historia; sin embargo, sí es una importante reflexión entorno a la situación financiera mundial y la hipocresía de los bancos que funcionan como trituradores y justifican los enormes ingresos que tienen anualmente, a través de estafar y vender falsos ideales a ciudadanos que creen en la movilidad social. El cinismo descarado y la ambición que no conoce límites dentro de la cinta, es la descripción perfecta de Wall Street, y La gran apuesta es una forma por demás interesante de adentrarnos en la garganta del lobo.

El cine no te crea ni te destruye, ¡te transforma!

The Big Short, Estados Unidos, 2015. Dirección: Adam McKay. Guión: Adam McKay y Charles Randolph. Inpirado en el libro de Michael Lewis. Fotografía: Barry Ackroyd. Música: Nicholas Britell. Actuación: Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillan, Marisa Tomei,Melissa Leo, Selena Gomez y Margot Robbie. Duración: 130 min.

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