Black Mirror Colaboran Ernesto Rizo Series de TV

Black Mirror (Episodio 1), comentario

BlackMirrorCinevive

Por Ernesto Rizo

The National Anthem y todas las pantallas el morbo

BLACK MIRROR 1

En algún momento de nuestra vida, a cada uno de nosotros nos ha venido esa sensación de odio hacia los políticos que nos gobiernan y que nos incita a desearles algún tipo de mal, como esos que nos aquejan día con día, y que muchas veces son consecuencia de las nefastas decisiones de esos seres que, pareciese, han perdido su calidad de humanos. Desear su muerte puede ser muy radical, sin embargo, ¿qué tal el deseo de que sufran una vergüenza pública tan onda que nos les permita continuar con la normalidad de su vida?

El primer capítulo de la aclamada serie británica Black Mirror creada por Charlie Brooker, desarrolla una historia en la que el Primer Ministro de Gran Bretaña es obligado a experimentar una vergüenza pública como chantaje para salvar la vida de la Princesa. Lo que desde luego detona un escándalo que pretende mantenerse detrás del telón de la política, pero que gracias a la tecnología se viraliza. La historia, compleja ya de inicio por el acto que quieren obligar a realizar al atormentado político, se complejiza aún más por el contexto de la serie.

Cada capítulo es una muestra del futuro que nos espera, pero éste puede ubicarse perfectamente en la actualidad. Hablamos del contexto de nuestro mundo, uno tecnológico en cada rincón de la vida: uno en el que cada aspecto de la existencia puede ser dado a conocer en minutos a las grandes multitudes. Una cámara, ya parte esencial de un celular, filma todo. Las redes sociales, parte ya de la cotidianidad, pueden dar a conocer todo. El exceso de la publicidad se ha dado gracias al desarrollo tecnológico de las últimas décadas. La vida virtual ha tomado mucha relevancia. La tecnología, como Dios, parece estar en todos lados.

Así, con una trama que complejiza los valores de una sociedad sobre la vergüenza, el crimen y sus nuevas formas de operar y el morbo, se desarrolla The National Anthem, dirigido por Otto Bathurst. Todo mediante una estética sobria en cada elemento. Muy fina además. Los colores oscuros dominan la gama utilizada no sólo en este primer capítulo de la serie, sino en los posteriores, pero son mostrados con alta definición, lo que genera una sensación de entornos pulcros. La estética de Black Mirror es pues, tan cuidada como las selfies que solemos tomarnos, o más aún, como la forma en que retratamos nuestra vida en general.

Tal pulcritud de la estética de la serie contrasta además con los temas que trata, que son además reflexiones desoladoras sobre nuestro presente y acerca de nuestro futuro. En este primero, la reflexión gira en torno a la deshumanización por la desgracia ajena. Porque hay una pequeña trampa: que el mal ocasionado es a un político, pero si lo pensamos a fondo: es un humano al final de cuentas, y como tal, el episodio nos refleja (como buen espejo oscuro), que el morbo nos ha llevado a extremos de deshumanización desesperanzadores. Todo sea por el espectáculo, por la diversión, ahora hiper-masificada.

¿Y si a ustedes les dijeran que un personaje famoso que conocen realizará un acto de zoofilia y podrán verlo en vivo se alejarían de la pantalla?

¿Acaso la tecnología nos ha hecho más morbosos y menos humanos?

Black Mirror puede verse en Netflix.

 

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