Black Mirror Cinevive Colaboran Ernesto Rizo Series de TV

Black Mirror (Episodio 2), comentario

FifteenMillionMeritsCinevive

Por Ernesto Rizo

Un capítulo que bien pudo escribir Kafka

BLACK MIRROR 2

Vivimos en una caja. Cada día, dentro de la caja, tenemos que desarrollar una rutina según los parámetros que nos han sido impuestos por una sociedad ya configurada. El ciclo rutinario tiene el valor simbólico e ideal de que mientras más méritos hágamos, mejor será nuestra vida. Dentro de la caja podemos visualizar diversos espectáculos que nos mantienen enajenados y nos van quitando de a poco la capacidad de cuestionar. El espectáculo del sexo, de la comedia, de la política, de la belleza, del deporte… Prácticamente todo, en la vida moderna, puede convertirse en un espectáculo masivo: nosotros somos parte del show.

Black Mirror puede calificarse como una serie de ciencia ficción distópica, pues nos plantea, luego de un primer capítulo que podría ser “el más actual”, una serie de visiones sobre distintos microuniversos en los que la tecnología ha dado saltos impresionantes, para un mundo de humanos que comienzan a ser definidos incluso por la propia tecnología. La superficie de dichos microuniversos se muestra pulcra: la fotografía en ese sentido es soberbia. Nos presenta entornos ideales para la vida humana, en los que muchas tareas han sido facilitadas. Pero debajo de ello se esconde, como en toda buena distopía, una oscura forma de existencia, una degradación de la esencia humana.

Fifteen Million Merits es un capítulo que presenta un mundo distópico construido sobre las bases de un totalitarismo hiper-tecnológico en el que los seres humanos son puestos en sofisticadas cajas con pantallas para enajenarlos en una rutina cuyas salidas al exterior (de las cajas más pequeñas) es a una caja mayor en la que deben ejercitarse para obtener méritos y poder salir… para pasar a vivir a una caja mayor. La paradoja del mundo distópico de este apabullante segundo capítulo es que pareciese que una caja está contenida dentro de otra… al infinito.

Fifteen Million Merits trata acerca de la libertad. Y acerca de la esclavitud… tecnológica. Y es una metáfora avallasadora sobre nuestra vida que se desarrolla en ciclos rutinarios dentro de cajas que las instituciones de la sociedad han construido. Fueron de cartón, concreto, cristal. En un futuro podrían ser maravillosas pantallas que nos devuelvan, volvamos a lo esencial de la serie, un reflejo nada grato de nosotros mismos.

Otra temática que puede reflexionarse de este capítulo recae sobre el amor. Uno imposible en un mundo de apariencias. Black Mirror destroza, en éste y otros episodios, la mentira del amor ideal para presentarlo en su forma futura (¿o actual?) real: el amor a la imagen. Amor-apariencia. Podría pensarse que el amor es lo único que se necesita para salvarse del vacío existencial de vivir en cajas, pero…

¿Y ustedes han sentido el impulso de explotar y romper las paredes que nos atrapan dentro de la caja? ¡Gritar y rasgar las malditas paredes! Hay quien lo hace… y por fuera encuentra, si tiene fortuna, la libertad, pero, más seguramente, las paredes de una caja mayor…

Black Mirror puede verse en Netflix.

Anuncios

¿Tú qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s