Colaboran Crítica Ernesto Rizo Estrenos

Más fuerte que las bombas, crítica

MásfuertequelasbombasCinevive

Por Ernesto Rizo

Mirada caleidoscópica al interior de una familia en desgracia

La historia de una familia conformada por un padre (Gabriel Byrne), una madre (Isabelle Huppert) y dos hijos varones (Jesse Eisenberg y Devin Druid) que entra en conflictos después de la muerte de la madre, quien era fotógrafa de desgracias de guerra, se narra en Más fuerte que las bombas a través de un caprichoso montaje que nos permite visualizar las situaciones actuales que aquejan a nuestros personajes e ir al pasado para conocer los momentos de complejidad sentimental existentes antes de devenir la desgracia.

La narración de la película juega con los diversos tiempos, y en ese ir y venir, aunado a las perspectivas desde cada uno de los personajes, se va tejiendo una mirada caleidoscópica que se sustenta en un montaje que, en sus sutilezas de cambios temporales, logra una armonía reflexiva y en ocasiones contemplativa. La sobriedad y la sutileza son los dos elementos de esta narración en su forma, pero está cargada de una representación poética de los sentimientos de cuatro seres que se aman pero se odian, como en toda familia; sentimientos contenidos pero intensos.

En el juego narrativo tenemos acceso a la conjunción de la historia familiar a través de la mirada de los cuatro personajes que intentan, cada uno a su manera, describir las situaciones desde una postura sentimental más conveniente para cada uno. Cada uno construye su propia historia y la de la familia, pero con ese montaje de mirada que se expande desde y hacia distintos puntos, logramos asimilar un todo-historia, un todo-película, que nos deja al final una reflexión muy importante sobre la fragilidad de la vida. Sobre la importancia del amor familiar, entre padres e hijos y entre hermanos; sobre las dificultades de la comunicación; sobre la soledad; sobre la depresión, y acerca de las etapas que marcan una vida: pues la familia tiene un miembro en la adolescencia: el difícil periodo de búsqueda de identidad; en la adultez, etapa de la dificultad de formar una familia a pesar de un pasado tan cercano marcado por la luminosidad de una juventud que ha escapado; y en la madurez: periodo de reflexiones sobre la totalidad de la vida para la búsqueda de la reconciliación con la historia propia.

Las situaciones se van dibujando en el mundo de los tres varones que se atraen y repelen por las diferencias de carácter y generacionales, a la vez que se va dibujando la figura de una madre ausente, por un trabajo que la obliga constantemente a viajar, amada pero que esconde secretos que, si bien no restan el cariño de sus hijos hacia ella, sí la dibujan imperfecta, más humana.

El reparto logra una amalgama que destaca por la intimidad que trasmiten en pantalla y por una familiaridad que parece natural. La diferencia de caracteres logra balances y contrastes entre los cuatro principales y con ello se logra enfatizar las particularidades que cada uno desarrolla, en un rol que se desenvuelve con espontaneidad, por lo que la película se llena de suavidad. Sobria, reflexiva y suave, así es Más fuerte que las bombas.

Esas características son resaltadas por una fotografía que juega con los colores tirados a los tonos fríos con delicadeza y sin ningún tipo de forzamiento en los movimientos de cámara o en los encuadres; se permite que las acciones y las líneas expresen e igual vayan tejiendo un marco general discursivo de la película y sus temas. Todo gira alrededor de Isabelle y por ello su figura se ve simbólicamente resaltada, como una presencia constante en el filme, como con una toma a su rostro que nos mira directo a los ojos durante varios segundos, o incluso cuando no aparece a cuadro.

De repente las voces en off describen las situaciones que vemos desarrollar pero de ninguna manera se siente torpeza en ello, puesto que la descripción es sobre la intensidad de los sentimientos. Parece que los corazones pueden hablar. En ese sentido, la película es cuidadosa y va marcando un ritmo que puede calificarse de cansino, pero que fluye y nos invita a entenderlo, o mejor dicho, tratar de entenderlo todo al final, cuando tengamos la mirada expandida en las distintas partes del todo-historia que se nos presenta, y no en la linealidad acostumbrada.

Los demás elementos de la película juegan en esa línea de no-notarse, lo que refiere la buena manufactura de esta película de Joachim Trier que se presenta con la intención de ir construyendo un estilo cinematográfico que difiere en buena medida de las convenciones de los filmes dramáticos y que en Más fuerte que las bombas consigue de buena manera. Menos de dos horas de tiempo bien invertidos en ver esta película.

¡Viva el cine!

Louder Than Bombs, Noruega-Francia-Dinamarca, 2015. Dirección: Joachim Trier. Guión: Eskil Vogt y Joachim Trier. Reparto: Gabriel Byrne, Jesse Eisenberg, Devin Druid, Isabelle Ruppert, Amy Ryan y David Strathairn. Fotografía: Jakob Ihre. Duración: 109 min.

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