Cinevive Colaboran Crítica En corto Ernesto Rizo

De paso, crítica

DepasoCinevive

Por Ernesto Rizo

El hotel de las cosas muertas que ya no pueden morir

Una chica (Ximena Sariñana) viaja en taxi en una noche de la Ciudad de México, y la cámara nos va mostrando las luces y sombras de las calles y algunos lugares que a todos nos resultan comunes, como la avenida Reforma. La chica está vestida como una mujer mayor, y no sobra pensarla como una prostituta. Baja del taxi y se introduce en un vetusto hotel de paso en el que luego de ver a un hombre tirado en el suelo que suelta fumaradas al aire, interactúa con una recepcionista harta de sus circunstancias, que la recibe de la peor forma. Le asigna la recámara con el número 6 y ella insiste en que le dé la 9, pues ese es su número de la suerte, a lo que la mujer, sarcástica, le responde que puede voltear el que está puesto en la puerta.

El director Tomás Farkas y el fotógrafo Emiliano Villanueva, nos presentan esta historia mediante el uso de unas lentes que aparentan una estética muy cercana a la más extravagante serie B del cine mexicano, y un diseño de arte que realza la intensidad de los colores y los contrastes dejando un poco de lado la armonía, salpicando la acción principal de ciertas situaciones absurdas que caen en lo surrealista. Un hotel de paso cuyo diseño artístico se aleja de aquellos hoteles retratados en la cinematografía más reconocida (recuérdese El Resplandor de Kubrick o Barton Fink de los Coen) pero que es igual de enigmático y se presenta como cualquiera de los lugares reales que la pintoresca Ciudad de México ha dibujado en su historia, ajenos por completo a las imágenes pulidas que recrean la publicidad empresarial o del gobierno. Un hotel sucio en el que yacen las cosas muertas por dentro pero que intentan exhalar vida.

La chica comienza a desnudarse de la apariencia adulta y obscena con que llega y se muestra en su verdadera forma, ¡siendo apenas una adolescente!, ingenua y pura. Sensualmente juega con una pistola ante el espejo y vamos comprendiendo que está en el hotel porque quiere morir, sin embargo los sucesos que se van encadenando dificultan la empresa y ahí el cortometraje muestra una cara de humor ácido, incluso aparece un payaso que no tendría nada que hacer ahí (pero es que en la ciudad más surreal del mundo puede ocurrir cualquier cosa), y con esa carga humorística la reflexión se vuelve más profunda.

Una reflexión sobre la soledad y la depresión; sobre el abandono y la desesperanza de los jóvenes de un país carcomido. Musicaliza la sensual voz de Sariñana. Y aunque el final no termina de encajar, a mi gusto, De paso ha logrado contarnos una historia difícil de olvidar.

¡Viva el cine!

De paso, México, 2005. Dirección: Tomás Farka. Guión: Verónica Segura. Actuación: Ximena Sariñana, Diana Lein. Fotografía: Emiliano Villanueva. Duración: 22 min.

Pueden ver el cortometraje en FilminLatino, acá.

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