Cinevive Colaboran Juan Manuel Arraiga Juego de Tronos Series de TV Temporada 1

Juego de Tronos, temporada 1, un acercamiento

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Por Juan Manuel Arriaga 

El mapa global de otro mundo y de otra época 

Hablar de Juego de Tronos se vuelve algo redundante por el hecho de que se refiere a dos aspectos de su fascinante concepto que no ha dejado de maravillar a millones desde su estreno hace cinco años: en primer lugar, su atmósfera medieval cargada de un dramatismo inusualmente bien logrado, que de inmediato nos transporta al colectivo imaginario en el que las princesas, castillos, caballeros y dragones del oscurantismo europeo descollaban desde lo alto de las colinas, en los campos de batalla y en la inmensa producción literaria que nos ha hecho creer en su grandeza. En segundo lugar, la metáfora; ¿Qué es un Juego de tronos? Es un visionado complejo sobre las relaciones de poder, las intrigas dinásticas y los embrollos de las cortes; reinos caen y se levantan dentro del trasfondo literario que originó esta idea y hasta los menos conocedores de la cosmogonía de esta serie se hacen a la idea de que la pantalla chica abre un mundo nuevo, enteramente justificado por la imaginación de su autor literario, en cuanto el tema musical de la serie evoca su particular concepto. Sin embargo, dudo que realmente existan meros “conocedores”  del tema: uno es ajeno a la misma o completamente imbuido en sus laberínticos escenarios. No se puede estar a la mitad, simplemente porque la serie es tan adictiva que desde la primera temporada sorprende a propios y extraños, a grandes y a chicos, a hombres y mujeres, a curiosos e interesados. ¡Es una serie maravillosa y ésta, su primera temporada, es el preludio de una construcción impresionante de historia, religión, poder y diversidad moral!

Todo comienza, como la norma aristotélica dicta, a mitad de las cosas: ya hay una guardia nocturna establecida al norte de Winterfell que resguarda el muro de hielo, más allá del cual sólo un invierno hostil y pueblos de costumbres bárbaras acechan la seguridad de los Siete Reinos. Pero esa es sólo una línea argumental de las muchas que la serie desarrolla: la sed de poder de hombres poderosos como Viserys Targaryen (Harry Lloyd), Cresei Lannister (Lena Headey) y Stannis Baratheon (Stephen Dillane) protagonizan los principales enfrentamientos que desenvuelven las ulteriores secuencias de la serie. Cada uno, muy a su modo, querrá apropiarse del Trono de Hierro, la sede del rey de todo el mapa global de este juego, el simbólico asiento que otorga el derecho de gobernar a quien lo ocupe. El inicio del argumento de la serie está, ciertamente, muy bien definido por las circunstancias de los eventos que acontecen en esta primera entrega; incluso, ese cisma literario que da inicio a esta aventura cinéfila de 10 capítulos tiene rostro y nombre: Ned Stark (Sean Bean), el gran monarca de Winterfell y un hombre tan interesante dentro del concepto general de la serie, que incluso después de su penosa y sorpresiva desaparición al final de esta temporada siguió definiendo el porvenir de las relaciones y los “por-qués” de las subsiguientes temporadas. En torno a este formidable Stark es que toda la primera temporada gira, pues todos parecen tener algo que ver con el destino que se deja caer sobre su cuello.

Vienen a completar la historia los sucesos que ocurren en las llanuras Dothraki, un pueblo guerrero que, a pesar de estar más allá de las fronteras monárquicas del mapa “civilizado”, comienza a emerger, desde este primer curso televisivo como una amenazante fuerza capaz de poner en peligro la seguridad de los Siete reinos. Allá, en esas lejanas tierras yermas donde los hombres se dejan el cabello largo en señal de orgullo guerrero, se desarrolla la historia de la ya famosa Khalessi, la reina dothraki, la madre de los dragones cuya piel es ignífuga y su espíritu tenaz: Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), quien jugará un papel por demás brillante dentro de la trama. ¿Y qué decir de quienes se hallan en el ojo del huracán: los Lannister, los Baratheon, los demás miembros de la familia Stark, los Clegane y los independientes, como Varys (Conleth Hill) y Lord Baelish (Aidan Gillen)? Ciertamente poco, dada la extensión que supondría narrarlo todo; cada uno, empero, jugará su respectivo papel y a su respectivo modo en los engranajes de esta maquinaria tan enorme que es el poder en la corte y en las armas.

El aspecto etiológico de los personajes es quizá la más notable cualidad que existe en toda la serie, aunque no muchos lo noten: cada quien está tan bien asociado con su respectivo papel en la trama, que todo este universo ficticio parece tan real, se siente tan real y resulta catártico a la hora de visionar los momentos cumbre de la saga, muchos de los cuales ya alcanzan incluso un status de clásicos entre los que más se han abocado al estudio de este juego de poder y miseria.

Poco le hace justicia la fama que tiene la serie con respecto a las escenas de asesinato, sexo y dolor que impregnan todo el argumento. Esa fama es poca cosa comparada con la fuerza discursiva con que llega a fraguarse cada una, pues en el terreno literario los guionistas se encargaron de recrear escenas fuertes no sólo visualmente, sino también moralmente. El joven Jeoffrey (Jack Gleeson), quien funge como uno de los principales villanos de la historia, comienza a mostrar las semillas de su maldad desde esta primera secuencia. Lo mismo va para personajes que, de uno u otro modo, entrecruzan sus caminos con los personajes centrales, como los ya mencionados Baelish y Viserys. Pocas son las escenas donde se muestre la belleza de un reino que se encamina a la paz o la esperanza de redención para las dinastías que han hecho correr ríos de sangre en guerras y guerras. La atmósfera es generalmente pesimista, pero se acentúa en esta primera entrega televisiva gracias al hecho de que la trama comienza a introducir a los personajes y, tras varios giros de tuerca, resultan perjudiciales para sus semejantes o cambian sus propósitos de vida. Hay sadismo, maquiavelismo, paranoia y lujuria. Hay dolor, violencia y sufrimiento. La pérdida de un padre es sólo comparable con la desintegración de una familia o la difícil lucha de un hombre por ganar el respeto de su comando. Todo lo que ocurre en esta primera temporada es un caótico camino a la intriga y el coraje.

Pero ahí donde la serie comienza sin escrúpulos, lo compensa con brillantes muestras de heroísmo. Tampoco escatima en recursos literarios clásicos, como el reconocimiento por medio de artificios, el uso de diálogos brillantes, discursos y frases moralizantes, la remoción de los sentimientos mediante la catarsis y la construcción de una mitología fuertemente enraizada en símbolos y costumbres cuyo visionado raya en lo metafórico.

Todo esto es un compendio de la majestuosidad de una serie que, como vemos, rompió esquemas desde un inicio y satisfizo las demandas que otros géneros artísticos no pudieron, como el cine o la literatura. Un legado inmortal tendrá este fenómeno tan popular y ésta, su primera piedra en el bloque del edificio, nos hace tener más hambre y sed de Juego de Tronos.

Juego de Tronos es una serie original de HBO.

Game of Thrones, Estados Unidos, 2011. Dirección: Thomas McCarthy, Brian Kirk, Daniel Minahan, Alan Taylor, Timothy Van Patten y David Nutter. Reparto: Sean Bean, Mark Addy, Nikolaj Coster-Waldau, Michelle Fairley, Lena Headey, Emilia Clarke, Iain Glen, Kit Harington, Sophie Turner, Maisie Williams, Richard Madden, Alfie Allen, Isaac Hempstead-Wright, Jack Gleeson, Rory McCann, Peter Dinklage. Guión: David Benioff, D. B. Weiss, Bryan Cogman, Jane Espenson, George R. R. Martin, Vanessa Taylor y Dave Hill. Basada en la saga literaria “Canción de hielo y fuego” de George R. R. Martin. Duración: 50 min. aprox. (cada episodio).

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Un comentario

  1. Hola maestro Manuel
    Me parece que la serie es buena ya que desde que vi el primer capítulo me hizo sentir como si estuviera en esa época dónde los castillos y el honor era lo más valioso.
    En realidad me gustó la forma en la qué opina ya que en sierto punto de la serie es algo confusa y con su opinión me hizo ver las cosas con más claridad.
    Si mas que decir le doy las gracias por su opinión y lo aliento a que siga con esto.

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