Cinevive Colaboran Crítica Ernesto Rizo Recordando...

2001, una odisea en el espacio, crítica

2001Cinevive

Por Ernesto Rizo

Un viaje de magnitud trascendental

1. Un viaje de magnitud trascendental; una odisea que, como la de Homero, narra el paso de un héroe del punto A al punto B, luego de atravesar múltiples peripecias. Gracias a la magistral ejecución cinematográfica, podemos conocer (situarnos gracias a la magia del cine y la ficción) el entorno que se dibuja, el lugar desde el que se parte y lo que hay que cruzar: el universo lejano (uno al que en realidad el ser humano nunca ha llegado) en un tiempo lejano (que Kubrick imaginó cercano pero que en realidad tampoco llega aún). La odisea es interestelar y épica, aunque se aleja de una grandeza que el Hollywood más común hubiese narrado con grandilocuente lenguaje cinematográfico, pero que el maestro prefirió elegante, de hermosa sutileza y ejecución perfeccionista. Lo que, sin embargo, no podemos saber (sólo intentar explicar, entender) es a donde llegó el viaje. Nunca conoceremos la transcendencia hasta experimentarla, si eso es posible, sino tan solo imaginarla. Esta película es uno de los más sublimes ejercicios de imaginación que ha dado la humanidad.

2. 2001, una odisea en el espacio es una obra cumbre, total. Una fuente cuasi-infinita de inspiración, enseñanza, reflexión, imaginación y objeto de interpretaciones que se extenderán hasta que el hombre posea memoria, desde el superhombre nietzscheano, las apreciaciones psicotrópicas u oníricas o el sentido del cada uno. Obra cumbre de la ciencia ficción pero con dosis de terror psicológico, cine experimental, cine documental y hasta una forma de difícil definición. Obra que cabe a la perfección en el género de “complejidad”. Pues su conformación es compleja, narrativa y formalmente. Innovadora a un grado que, incluso ahora, puede que siga adelantada a su tiempo.

3. La cinta se divide en partes y en cada una de ellas Kubrick cierra de forma magistral una historia que se conecta con la obra final, definitiva. El hilo que conduce la trama completa y la unifica es representado con un objeto (un monolito) cuya interpretación sobre el “qué es” ha conducido a variadas proyecciones de imaginación (¿Dios, muestras de vida extraterrestre o un símbolo de trascendencia?, quizás nunca lo sabremos). El monolito sin embargo está presente, además de cuando ocurren alineaciones planetarias, en momentos de trascendencia intelectual y espiritual. 

4. La primera parte del filme tiene un estilo muy cercano al documental, pues presenta los albores de la civilización. Una especie de primates que luchan entre clanes por un territorio y que descubren las herramientas y las armas para, con ellas, conseguir alimento y luego asesinar al prójimo. La cámara se mantiene fija y capta bellísimos paisajes de un planeta arcaico. Atardeceres y anocheceres con colores intensos y en altos contrastes sirven de fondo para una acción sin palabras. Un corte: hueso-nave espacial, nos lleva a una segunda mitad: maravillosa elipsis. 

5. El corte nos lleva miles de años después a un vals de naves espaciales que con sutileza parecen moverse al ritmo de la música que sonoriza, El Danubio azul. Un investigador espacial viaja en una estación estelar que lo llevará a investigar uno de los descubrimientos más grandes de la humanidad. 

En esta parte Kubrick deja ver muchas muestras de ingenio al colocar invenciones del futuro que incluso han influenciado la propia realidad, tal como la televisión en los asientos de un vehículo, u objetos muy parecidos a tablets. También deja entrever interacciones humanas frívolas y mecánicas: a pesar de la evolución tecnológica, pareciese querer decir el director, la humanidad se deshumanizará; o es acaso sólo la muestra del frío e intelectual ojo de Kubrick, lo cual tampoco resulta descabellado si revisamos el estilo de filmación en sus otros filmes: mirada ajena del vouyerista.

6. Otra parte de la cinta narra las peripecias del héroe definitivo, quien viaja en otra nave, junto con un compañero tripulante (y tres más en estado de hibernación) hacia Júpiter. La nave es Discovery y la expedición, la más atrevida en la historia humana. La nave es comandada por uno de los villanos más horrorosos del cine: Hal-9000, una computadora que en imagen es simplemente una especie de ojo mecánico rojo que… todo lo ve. 

La magistral forma de construir una narrativa con encuadres obsesivamente simétricos y muy novedosos por la forma de una nave que pone a sus personajes de cabeza y en círculos según una arquitectura cuyos planos deben ser un documento interesantísimo, es uno de los aspectos más impactantes del filme. Simetría y circularidad. Innovación tecnológica que el director sigue imaginando. 

7. Empero, algo aun más impactante es la interacción de tres personajes, uno virtual, dos humanos, que con pocas líneas cuentan una historia de terror psicológico espacial sin la cual no hubiesen existido filmes como Alien (Scott, 1979) o la saga de Star Trek. Hal-9000 es el arquetipo del villano que supone la tecnología, el progreso científico, en la vertiente de la inteligencia artificial. Sin destruir el mundo como en Terminator, la hostilidad de la súper computadora es soberbia: se enmarca en una sutil y elegante voz, fría, excesivamente amable y correcta, pero mala, ¿o es que la inteligencia artificial no identifica la diferencia entre bien-mal?

8. Viene un fragmento de la cinta que la torna experimental, psicotrópica. Un viaje extrasensorial, psicodélico, “en drogas”, cuya significación narrativa es un paso de un aquí al más allá… de las estrellas. Una muestra de arte cinematográfico experimental que, de forma impresionante, encaja con la obra total. ¡Porque con Kubrick todo encaja!

9. En el final de la cinta se da uno de los mensajes más complejos que ha regalado el cine. Incluso ahora es de significaciones múltiples. Aunque sin duda, el espejo del universo está presente con la cámara de Kubrick, que trascendió los sets y sus maquetas y diseños de naves espaciales. Su propio intelecto. 2001, una odisea en el espacio es una búsqueda cinematográfica espiritual. Como lo son las grandes obras de arte de la humanidad.

10. Efectos especiales, actuaciones soberbiamente frías, música exquisita, incluyendo la reconocible Así habló Zaratustra, de Richard Strauss, una fotografía que busca la perfección simétrica y de colores y una historia de magnitud trascendental. Todo eso, y más, es 2001… 

El cine de Kubrick perdurará.

De cine está hecha mi vida.

2001, A Space Odissey, Reino Unido, EUA, 1968. Director: Stanley Kubrick. Guión: Stanley Kubrick, basado en El centinela de Arthur C. Clarke. Reparto: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Leonard Rossiter, Margaret Tyzack, Robert Beatty, Sean Sullivan, Douglas Rain, Maggie d’Abo. Fotografía: Geoffrey Unsworth. Duración: 160 min.

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