La Liga de la justicia. Una mala película de Marvel… ¡perdón!, de DC

ligadelajusticia_cinevive

Por Juan Manuel Arriaga

¿Qué pretende DC comics? ¿Cuál es el plan general de Snyder y de su séquito de superhéroes al pretender emular a su rival cometiendo actos de casi evidente plagio? ¿Por qué jugar el mismo juego que Marvel y sus políticas de convertir casi cada escena en una oportunidad para lanzar un chiste que no hace más que disminuir el impacto de seriedad de toda una secuencia? Preguntas difíciles de responder. Bien es cierto que esta gran franquicia ha dado al mundo muestras de enorme heroísmo, pero con éste, su producto tal vez más imperfecto, tal vez haya tocado fibras sensibles en su audiencia como para que las posteriores películas de superhéroes se vean ante un mayor reto: hacer que queramos ir a verlas.

Sí, es una mala película, muy predecible, muy dada a solucionar dificultades con situaciones poco convincentes [la más notable es la manera tan poco justificada con que la Mujer Maravilla (Gal Gadot) “convenció” a Cyborg (Ray Fisher) de unirse a la Liga] y muy poco original en la forma de presentarnos a sus héroes, es decir, como seres a los que jamás les pasa nada, jamás se lastiman, jamás sangran [aunque eso le pregunte Superman (Henry Cavill) a Batman (Ben Affleck) en un claro intento por hacernos recordar los percances entre ambos personajes durante su confrontación en Batman v Superman (2016)]. Sin embargo, donde peca más la historia es en su intento por mostrarnos a una antigua humanidad (llena de metahumanos por cierto) empeñada en destruir los malignos poderes que se hacen precisamente patentes en el presente en la forma del antagonista en turno, un villano que a todas luces parece una imitación mal planificada del primer villano de los Vengadores: Steppenwolf (Ciarán Hinds).

Es por eso que tal vez el mensaje que pretende dar DC a su audiencia es aquella clásica premisa civilizadora en la que las diferencias entre los pueblos no son nada comparados con las fuerzas a las que se ven obligados a vencer. Ahí tenemos a las Amazonas, a la civilización de la Atlántida [lo que justifica la entrada de Aquaman (Jason Momoa) a la franquicia] y otros pueblos “más humanos” que el espectador intuye como miembros de civilizaciones prístinas; incluso tienen un pequeño cameo los Linternas Verdes peleando a lado de la humanidad.

Básicamente, la trama cuenta a un Bruce Wayne preocupado por la seguridad del planeta de las amenazantes civilizaciones extraterrestres predichas por Lex Luthor y por las visiones que tuvo como Batman de aquella realidad alterna luchando contra los Parademonios en la cinta precedente antes mencionada. Por ello, se enfrasca en la tarea de juntar a aquellos seres que han dado muestras de súperheroísmo con el fin de crear una fraternidad al servicio del planeta. Los móviles también son ahora tres cajas que, unidas, podrían desencadenar un apocalipsis en favor del villano, además de que sirven de soporte argumental a sucesos que intentan explicar el porqué de muchas cosas que ocurrieron en el pasado de la civilización. Además, el argumento se deja sentir la carencia de Superman, por lo que, cuando aparece (luego de un peligroso percance entre él y los otros 5 héroes ya unidos), lo hace para salvar el día y (¡spoiler!) convertirse nuevamente en el redentor del mundo.

La trama está también desbalanceada en el aspecto de la profundidad de los personajes. Sólo sabemos ya de 3 de ellos por sus películas pasadas, pero para 4 de ellos, incluido el villano, esta cinta es su carta de presentación. De estos 4, sólo Cyborg parece tener un trasfondo emocional bien delineado que justifica cierta empatía con el público, además de ser también el que, sorpresivamente, se lleva los aplausos por su contribución imprescindible en la solución del conflicto principal; no obstante, para Aquaman y Flash (Ezra Miller) las cosas no funcionan tan bien: sus personajes quedan a la espera de una mejor profundización en las posteriores producciones. Y ni que decir de Steppenwolf y sus Parademonios: fueron una llamarada momentánea que tal vez se apagó para siempre.

Pero no todo está tan mal, no jugaron tan mal esta carta los responsables de DC: los equipos de edición, sonido y efectos visuales realizaron un trabajo excepcional al presentarnos aquellos sombríos escenarios en los que la acción transcurre de forma intermitente, pero dejándonos ver todo su contenido y no sólo ráfagas de golpes y golpes sin ton ni son, como suele ocurrir en otras franquicias.

Parece también que el guión comenzó teniendo un buen aspecto, pero los múltiples retoques lo hicieron degenerar en una amalgama de secuencias que parecen no querer pasar por alto referencias a otras películas de su franquicia o explicaciones para las posteriores entregas (el nombre de Darkside se menciona en algún momento de la cinta y hasta se nos da a entender que volveremos a saber de Lex Luthor). Y es que tal vez eso sea lo malo de muchas producciones de superhéroes, no sólo de esta franquicia: sacrifican mucho para mantener expectativas en la audiencia, sin detenerse mejor a contar una buena historia que, aunque no elabore expectativas, resulte emocional y argumentalmente satisfactoria, pero sobre todo que no se rebaje a jugar un juego que a otras compañías más experimentadas y con planes mejor trazados les ha funcionado, porque se condenan a comparaciones y se prestan a ser señaladas como malos perdedores.

Y en cuanto a la dirección… Bueno, se trata del gran Zack Snyder, responsable de otras joyas épicas como 300 (2007), por lo que su trabajo es casi una garantía de entretenimiento. Parece que intenta poner a sus personajes en situaciones que los hagan reflexivos con el destino y la vida, pero para lograrlo le hubiera costado a la producción más tiempo de rodaje (y dinero) y a la audiencia al menos otra media hora más de película.

Y así es como esta cinta se presenta como una película de entretenimiento que tal vez no aportó mucho por ahora, pero que tal vez, si se utiliza inteligentemente su situación mediática actual, pueda servir de puente a momentos que sí sean valiosos dentro del universo de DC comics. No se van a rendir tan fácilmente, ¿verdad?

El cine es tiempo y de tiempo está hecha la vida.

Justice league, Estados Unidos, 2017. Dirección: Zack Snyder. Reparto: Ben Affleck. Henry Cavill, Gal Gadot, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Ciarán Hinds. Guión: Chris Terrio, Josh Whedon. Fotografía: Fabián Wagner. Duración: 120 min.

Anuncios

¿Tú qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s