Black Mirror: Crocodile, comentario

CocodrileCinevive

Por Juan Manuel Arriaga

La mente, al ser despojada de privacidad, es despojada de pudor

Cuando Marcel Proust publicó su serie de novelas intituladas En busca del tiempo perdido, se preguntaba constantemente cómo debemos interrogar al tiempo, a nuestros recuerdos. Descubrió poco a poco que las emociones son el componente esencial de ellos, por lo que nuestras experiencias y el recuerdo que tenemos de ellas son meramente subjetivas. De ahí que, por ejemplo, el Efecto Mandela se haya popularizado tanto y que los psicoanalistas aún tengan un largo camino por recorrer para entender la psique humana.

Para este episodio lo que tenemos es un nuevo avance ficticio en nuestra búsqueda por interrogar al tiempo. Pero ahora no somos nosotros quienes lo hacemos… Bueno, sí, pero a través de la tecnología y en aras de ganar la guerra contra esa ambigua y desesperanzadora faceta humana que ha sido siempre el juzgar algo de forma correcta.

Tal parece que, con Crocodile, Black Mirror nos intenta quitar esa esperanza de que en un futuro cercano las controversias legales se resuelvan con mayor prontitud. Y es que su premisa gira precisamente en torno a ello. Con una buena sazón de crítica, crueldad humana y tensión bien calculada, este tercer peldaño de la cuarta temporada aborda dos líneas argumentales diferentes que irremediablemente vienen a cruzarse para desencadenar una espiral de tragedia que sorprende por su narrativa y la construcción muy interesante de su trama.

La línea argumental de Mía (Andre Riseborough) se desenvuelve desde un inicio al mostrárnosla como cómplice de un crimen junto con su entonces novio Rob (Andrew Gower). Años después, una serie de incidentes del pasado vuelven a juntarlos, pero ahora para desencadenar una serie de eventos que llevarán a Mía en picada hacia un abismo de violencia y desesperación. Ahí es cuando la línea argumental de Shazia (Kiran Sonia Sawar) viene a dirigirse hacia la suya. Shazia es una investigadora que trabaja para una agencia de seguros. Su trabajo, dentro del capítulo, será el de esclarecer las circunstancias que rodearon un accidente peatonal del que Mía fue testigo. Este suceso es el punto de inflexión y a partir de él lo que vendrá será un rastreo de pistas que nos conducirán hacia momentos de insospechadas reacciones.

Crocodile está construido sobre una base narrativa incidental. Todo en el episodio parece incidental, pero nos lleva paso a paso a siniestros momentos en los que notamos cómo los seres humanos no hemos cambiado a pesar del paso de la tecnología. Esta fórmula cinematográfica, característica de cintas sorpresivas que construyen tensión sobre la base de circunstancias inesperadas y giros de tuerca, como Inglorious basterds (2009) o Contratiempo (2017), resulta interesante en un episodio de esta serie debido a la intensidad que imprime en sus momentos cumbre.

Tal vez la audiencia sentirá un marcado pesimismo dentro del capítulo, y está bien. El episodio nos quiere llevar a eso y se esfuerza por exponerlo con escenas de violencia que quizá parezcan innecesarias y crueles en demasía. Además, su tono no es tan elocuente como en otros episodios; es más bien modesto y sencillo, por lo cual no brilla dentro de los más audaces que Charlie Brooker, su creador, ha diseñado.

¿Será que algún día la tecnología nos hará mejores ya no como sociedad, sino como seres humanos?

La cuarta temporada de Black Mirror ya está disponible en Netflix.

Anuncios

¿Tú qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s