Una historia de fantasmas. La cámara cósmica y fantasmal

UnahistoriadefantasmasCinevive

Por Ernesto Rizo

1. El cine es el arte del sinfín de posibilidades. Que una película casi silente venga a decirnos tantas cosas es una situación maravillosa; así como lo es la película misma.

2. Una historia de fantasmas parte de un relato lineal en el que una pareja convive amorosa y pacíficamente en una casa situada en un tranquilo e idílico lugar hasta que la tragedia sobreviene y entonces él (Casey Affleck), transmuta, luego de muerto, a un fantasma, mientras ella (Rooney Mara) debe sobrevivir su duelo. Muy pronto, entonces, la película rompe su narrativa lineal y cualquier anclaje en la misma y en cambio entra en los terrenos de la circularidad y lo etéreo, tanto narrativa como formalmente.

3. El cine es un sinfín de posibilidades artesanales, y bajo esa idea, David Lowery crea un fantasma de la forma más análoga y artesanal posible, usando el simbolismo más tradicional e “infantil” de la idea de dicho ente: una sábana con ojos negros. Y en ese mismo sentido del cine como posibilidades diversas, se da otra situación increíble: que un personaje que no dice una sola palabra y que es simplemente una sábana con ojos negros, que se maneja en el terreno de la pantomima más estática, exprese tantas cosas.

4. La película está construida con la armonía que el cine más artesanal posible logra, cuando el cuidado pretende la consolidación de la idea de circularidad, entendida como perfección en la expresión artística. Así, la cinta es armónica en su ritmo, tono, musicalización, narrativa, discurso, subdiscursos, fotografía, interpretaciones y los casi nulos diálogos. Una idea persigue y consigue con creces esta película: la representación de un ente: el fantasma.

5. El personaje principal es captado en una cámara con el aspecto 4:3 que asemeja aquella estética de las cámaras viejas, oscura y desgastada, como cubierta por neblina todo el tiempo. La cámara fantasmal es tan intimista que nosotros nos convertimos en los ojos de ese fantasma que poco a poco va entendiendo sin querer que la voluntad ya no le es esencial como sí su elemento determinante: ser contemplación. Pasan los años, pasan las décadas, incluso los siglos, y suceden saltos circulares en el tiempo y el fantasma sigue siendo contemplación y presencia que los demás no notan salvo cuando interviene (antes de entender que lo que era suyo ya no lo es más) para crear situaciones paranormales.

6. La cámara fantasmal es tan etérea como hermosa, gracias a una fotografía que se constituye mediante composiciones de colores grises y blancos, opacos, bañados en oscuridad, con algunos destellos de calidez cuando la cinta lo requiere, por ejemplo, esa escena en la que una canción de él (C) suena en los audífonos que ella (M) se coloca en las orejas y que la conmueve hasta las lágrimas. Además, la composición se mantiene con cuadrados todo el tiempo, acercándose a esas composiciones a cuadros del clásico japonés Yasujirō Ozu.

7. La película es conmovedora sin seguir ningún tono edulcorado o aspiracional. Es lo conmovedor más evocador que hay: el terreno del silencio, de la calma, de la contemplación del paso del tiempo, en el que se olvida, en el que los recuerdos se van tornando tan difusos como esa niebla que cubre la casa. El dolor más profundo, ese en el que no hay lágrimas sino sólo silencio y ganas de morirse también… de consumirse como ese pay circular que Rooney Mara devora. El paso del tiempo en el que vemos cómo las grietas comienzan a mermar aquello en lo que antes había vida. La espera más desoladora: aquella de aguardar algo que nunca más vendrá. La tragedia de la inmortalidad de un ente que puede, sin embargo, entablar dos conversaciones, tres, con un ente similar, sólo para entender, confirmar, que su esencia es una, determinante: contemplar, esperar.

8. Un personaje sin nombre secundario desarrolla un discurso tan maravilloso que sirve de puente para que la cámara fantasmal pase a ser cósmica. En una disertación filosófica-entre-borrachera, dicho sujeto habla del tiempo y de la vida y de la muerte, de la necesidad del ser humano por perdurar y del ciclo que se repite; y entonces el fantasma logra comprender que ya no pertenece al terreno de lo material sino al cosmos. Solamente permanecerá en su limbo para saber cuál fue el mensaje de su amada incrustado en un orificio que la pintura blanca quiso borrar pero que el paso del tiempo hizo visible de nuevo (porque así es la vida, el duelo).

9. Historia de fantasmas es un drama romántico, fantástico, paranormal, etéreo y cósmico. Es tan elegante como sutil. Minimalista. Es una película que pertenece a esos intentos por hacer un cine artesanal que se acerque a los terrenos de la circularidad, entendida como perfección en el arte. Se acerca muchísimo.

A Ghost Story, EUA, 2017. Dirección: David Lowery. Guión: David Lowery. Reparto: Casey Affleck, Rooney Mara. Fotografía: Andrew Droz Palermo. Duración: 140 min.

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