Abril y el mundo extraordinario, crítica

960Por Mauricio Hernández

Cuando tus objetivos son otros…

Casi siempre se preconcibe al género de animación como “cine para niños”, error tremendo. Claro está que, en la industria actual, la mayoría de estas producciones buscan agradar al mercado infantil; sin embargo, creo que muchas veces se subestima la capacidad intelectual de los pequeños. Es decir, no es necesario presentarles chistes de flatulencias en pantalla (véase la saga de Mi villano favorito) para que logren disfrutar y entender una cinta. Por ejemplo, Abril y el mundo extraordinario es una sin molestos bultos amarillos, con trama sustanciosa y para todo público.

Los científicos del mundo han ido desapareciendo misteriosamente desde principios de los 1800, por lo que la humanidad se ha quedado sin descubrimientos e inventos trascendentales como la electricidad, la televisión, etc. El carbón, siendo la única fuente de energía explotable por las limitaciones tecnológicas, se disputa en una gran guerra. Los sabios restantes son forzados a trabajar para los gobiernos con el objetivo de crear armamento. En este escenario caótico nos presentan a Abril, una joven científica que busca a sus padres ausentes desde hace 10 años. Acompañada de Darwin, su gato, y Julius, un chico de la calle, tratará de encontrar a sus familiares y llegar al meollo de una peculiar conspiración.

Tal como dije: interesante. Con una excelente construcción de la narrativa, se nos ofrece un relato congruente y sumamente emocionante, pues sin agujeros en el libreto, todo tiene sentido en este alternativo mundo sin avance de la ciencia. Sólo te dejas llevar con una historia tan increíble como cautivadora.

Los largometrajes animados con técnicas 2D son una anomalía hoy en día. Con un estilo de línea clara, similar al utilizado en las historietas de Las aventuras de Tintin, y mayor uso de los grises, tenemos una muestra pictórica bastante bella que, además, es congruente con el contexto del argumento. Una efectiva elaboración del discurso en todos los frentes.

Esta película también plantea cuestionamientos interesantes en materia de bioética. Cuando Abril descubre el fondo del complot en el que se ve envuelta, se expone el dilema sobre qué se debería hacer con un suero capaz de evitar la muerte celular, o sea, la inmortalidad. Además, se nos recuerda la probable cualidad humana del egoísmo, pues incluso científicos prefieren ver por su propio beneficio que ofrecer sus aportes para ayudar al mundo. Asimismo, esto también sirve como sátira de las clases dominantes, aparentemente violentas y acaparadoras por naturaleza.

Insisto, Abril y el mundo maravilloso tiene una profundidad mayor de la que puede aparentar. Con un guion virtuoso, toques exactos de comedia y una animación encantadora, este filme se posiciona dentro de la pelea para ser considerada como una de las mejores propuestas de este género en los últimos años. Piezas como esta llegan cuando las metas no son únicamente económicas. En tiempos secuelas innecesarias, de Minions y Cars, el cine francés llega con las cachetadas de Calabacín y Abril.

Avril et le monde truqué, Francia, 2015. Dirección: Christian Desmares y Franck Ekinci. Guion: Franck Ekinci y Benjamin Legrand. Voces de: Marion Cotillard, Philippe Katerine, Jean Rochefort, Oliver Gourmet, Marc-André Grondin, Anne Coesens, Benoît Brière. Música: Valentin Hadjadj. Duración: 105 min.

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