Llámame por tu nombre. La cámara de las delicias

CallmebyyournameCinevive

Por Ernesto Rizo

1. Un jugoso durazno sirve para que Elio (Timotheé Chalamet) se proporcione placer en una acalorada y soñolienta tarde, justo antes de que su vulnerabilidad se haga presente ante la viril presencia de Oliver (Armie Hammer), en el medio punto de Llámame por tu nombre, el mejor trabajo fílmico de Luca Guadagnino hasta la fecha. Es ese jugo, una delicia para Elio, así como para Oliver ( e i o – o i e), que viven en un idílico y paradisíaco lugar y momento al descubrir que se gustan, en un entorno de puras delicias.

2. Elio es un joven de 17 años que vive con sus intelectuales padres (Michael Stuhlbarg y Amira Casar) en la calurosa campiña italiana de los años ochenta y pasa sus días leyendo, aprendiendo música, recopilando datos, andando en bicicleta, nadando, comiendo, durmiendo y gozando de los placeres del cuerpo, cuando en un verano llega Oliver, apuesto joven estudiante de 24 años que ha sido elegido por los padres de Elio para pasar el verano con ellos, por ser un alumno brillante. Es un joven guapo, bien vestido, carismático y con una amplia cultura que compite contra la del papá de Oliver y atrae a las chicas del pueblo. Con paciencia narrativa y mediante su cámara de las delicias, Guadagnino nos muestra cómo sucede una inevitable atracción entre ellos, misma que se va cocinando a fuego lento, con el calor de aquel lugar que invita a la sensualidad del desnudo, a la sed del cuerpo y al sueño gozoso y enamoradizo.

3. La cámara de las delicias se mueve con delicadeza y naturalidad y se impregna de esa atmósfera de calor que sofoca con delicia, y del brillo que inunda los rostros, haciéndose ver como una especie de trance onírico, tan sensual como los entornos que la familia burguesa de Elio habita. Porque todo en aquel lugar invita a disfrutar del cuerpo y los placeres que a través de él nos proporciona la vida. Aquel lugar suspendido en un tiempo asemeja los idílicos entornos latinos (que se citan de forma disimulada en la cinta) y los entornos románticos de las calles italianas que se recorren con embriaguez inocente, como en La Dolce Vita de Fellini.

4. Al inicio, Elio se muestra renuente ante la presencia de Oliver, pues como sucede en todo primer amor, el “miedo a ser lastimado” está presente, entonces distrae sus deseos carnales con una novia llamada Marzia (Esther Garrel), de hermoso cuerpo como la Venus en escultura que asciende del mar ante la vista de tres hombres que no desean tanto a una mujer pero saben encontrar la belleza en lo que miran. Marzia debe sufrir el desamor de un Elio encantado por un Oliver que se percibe enigmático y que conforme avanza la cinta se va mostrando también vulnerable ante los encantos del joven inspirador.

5. Luca Guadagnino y James Ivory dejan que el amor se cocine a fuego lento, que su historia se desarrolle con paciencia y sin prisas, pues está ubicada en un tiempo suspendido en el que el amor y la sensualidad lo ha inundado todo, como si el agua de los lugares en los que se bañan los personajes trajera vida fuera de sus recintos e hiciera que todo se mostrara más jugoso y delicioso. La historia es de la sencillez de cualquier película de verano romántico pero contada a través de una cámara de delicias visuales, sutiles y elegantes, como un paseo en bicicleta que nos da una visión social de aquel lugar y homenajea la importancia de ese vehículo en las historias cinematográficas situadas en Italia, o cuando los dos enamorados se bañan en una alberca natural y se seducen sin tocarse, con pocas palabras. Ivory nos hace partes de esa intimidad calurosa y onírica y la música nos transmite las emociones punzantes que recorren el cuerpo de Elio.

6. El marco narrativo de la cinta hace que la cámara de las delicias se transforme en la cámara gélida, pues como todo amor intenso de verano, es fugaz y menguante. Como todo primer amor, duele, para quien se queda anhelando al otro (la presencia viril de Oliver desaparece de cuadros con la sutileza de las transiciones en desvanecencias que privilegia Guadagnino), antes de esa escena en la que Ivory ha colocado en la voz del padre de Elio el discurso poderoso de una cinta que se anda por las ambigüedades del lenguaje romántico para al final dejar muy en claro que el amor debe vivirse a pesar de que incluso pueda ser castigado en una sociedad de conservadurismos. Que es mejor vivirlo que callarlo y morirse lentamente con él.

7. Llámame por tu nombre es una historia cliché y sencilla como muchas de veranos románticos, pero contada con maestría en su lenguaje cinematográfico y con una cámara (cortesía de Sayombhu Mukdeeprom) que filma las delicias visuales que como espectadores nos queda aceptar, en una farsa más del cine que termina (no puede haber spoilers en una historia necesariamente previsible) con Elio mirando la cámara y manifestando lloroso, que hemos formado parte de eso: una deliciosa y maravillosa farsa.

Call Me By Your Name, Italia-Francia-EUA-Brasil, 2017. Director: Luca Guadagnino. Guión: James Ivory, basado en la novela homónima de André Aciman. Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom. Música: Robin Urdang y Sufjan Stevens. Con: Timothée Chalamet (Elio), Armie Hammer (Oliver), Michael Stuhlbarg (señor Perlman), Amira Casar (Annella), Esther Garrel (Marzia), Victoire du Bois (Chiara). Duración: 131 min.

 

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