Love, primera temporada, crítica

lovet1_cinevive

Por Juan Manuel Arriaga

Esta serie debería llamarse “Desamor”

“Amor” no es un título tan correcto para esta serie… Bueno, sí, un poco… ¡pero no mucho!… ¡De acuerdo, es complicado, como el amor mismo! De lo que no hay duda es que Netflix nos ha sorprendido al ofrecernos esta sencilla historia envuelta en enredos melodramáticos que sustentan la tesis de que el amor es un sentimiento constructivo y su respectiva antítesis que nos hace ver cómo el desamor es tan destructivo.

Tesis y antítesis, como en la filosofía hegeliana… ¿Y cuál sería la síntesis de esta dialéctica tan cómica y tan dramática, tan inesperada y tan predecible? No puede ser otra que la naturaleza cruelmente contradictoria de las relaciones de pareja, una mezcla entre sexo, cariño, costumbre y desengaño: una serie sobre el (des)amor, sus consecuencias, sus altibajos y las esperanzas que genera.

Gus (Paul Rust) y Mickey (Gillian Jacobs) protagonizan. Su química es fascinante en el plano de la elaboración actoral, pero no en el de la esencia de sus personajes, lo que hace de la temporada entera una constante búsqueda de la estabilidad, cual si ambos guiaran una barca en medio de un mar agitado. Ellos dos, desde un principio, contrastan de una forma tan risible, que bien parecería que cada uno iba a encontrar en el otro una promesa de cambio, un refugio de estabilidad emocional luego de sus respectivas rupturas con sus parejas anteriores.

Aunado a ello, a sus respectivas líneas argumentales, se encuentran los obstáculos psicológicos, los prejuicios, las nuevas posibilidades de amor y las desventuras en la forma de las amistades, el pasado que retorna, la incertidumbre, las expectativas insatisfechas y la fidelidad cuestionada. Seguramente cualquiera pasa un rato entretenido con estos enredos que de cuando en cuando se descuelgan con reflexiones interesantes.

Sí, es una trama predecible en muchos aspectos; y, aunque trata de vendernos la idea de que es una serie original, hay muchas fallas en su guión, como los repetidos clichés y los insistentes momentos en los que se vuelcan explicaciones sobre la vida de los personajes centrales, en especial sobre el pasado de Mickey. Sin embargo, no es una serie a la que esto le demerite su comicidad o su dramatismo; no se envuelve mucho en situaciones extravagantes y el diseño llano de los momentos de tensión logra atrapar al espectador.

Además, no es una serie que prometa explicar o aportar nada nuevo al concepto de amor (o de su antítesis), sino que más bien insiste en mediar opciones para proponer soluciones que, como audiencia, estamos dispuestos a comprar incluso para nuestra vida cotidiana. Como dije antes, hay una evidente marea entre tesis y antítesis que termina por ofrecer equilibrio.

También esta temporada nos permite ver a un Gus y a una Mickey con los que el espectador siente empatía; tal vez no una genuina empatía, pero sí una auténtica simpatía, hasta el punto que, avanzada la temporada, nos preocupa verlos forjar una relación estable… ¿Lo lograrán?

Como la serie tiene lugar en Los Ángeles, se aprovecha de manera formidable el aspecto metafílmico, llegando incluso a tener toques de crítica suave. Y es que Love también es una serie madura, con ideas fijas y ampliamente aprovechables, por lo cual este primer bloque deja muchas esperanzas puestas en un segundo bloque que, por lo que parece, será una nueva caída en picada de quienes construyen este interesante juego de sentimientos.

Esta serie debe llamarse “Desamor”, no porque se hunda en las depresivas consecuencias del rechazo y de la disímil fuerza con que dos enamorados se aman, sino porque se sustenta en complejos personajes que parecen verse afectados cada vez más por sentimientos que a veces ni ellos mismos parecen reconocer. Sin embargo, viendo esta temporada, me queda claro que amor es desamor: se sufre cuando se ama y el dolor puede ser muy satisfactorio cuando implica cariño y preocupación por alguien más. No es como la esperanza, que al mismo tiempo puede ser desesperanza, o el consuelo desconsuelo; el amor es desamor… Esta es la síntesis de todo el proceso fílmico hegeliano.

El cine es tiempo y de tiempo está hecha la vida.

Love, Estados Unidos, 2016-. Creadores: Judd Apatow, Lesley Arfin y Paul Rust. Reparto: Gillian Jacobs, Paul Rust, Claudia O´Doherty. Serie original de Netflix. Duración: 30 min aprox. (Cada episodio).

Anuncios

Un comentario

¿Tú qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s