Destrucción, crítica

Por Ernesto Rizo

La primera y gran impresión de Destroyer, es la caracterización y actuación de Nicole Kidman, el personaje principal, como una mujer mayor, detective, muy maltratada por la vida. En esta interpretación la actriz no muestra la típica gama de características (pulcritud, elegancia, glamour o sensualidad) a la que nos tiene acostumbrados, sino una actuación en la que demuestra que puede llegar a niveles muy interesantes y aún desconocidos. Es el aspecto más importante e interesante de la película pero no es el único que hace de esta película un trabajo de cine negro y/o policíaco muy bien logrado.

Este filme narra la historia de Erin Bell, la mencionada Nicole Kidman, quien es una detective entrada en años y que no la pasa bien en general, pues parece ser presa de un pasado que la atormenta y la retiene en el alcoholismo, en relaciones sociales intrascendentes y en una relación de nula comprensión y crueldad con su hija. Desde los primeros minutos somos testigos de que se enfrenta a un peligro, encarnado en el nombre de Silas, y que llega anunciado en forma de correspondencia con un billete marcado de tinta púrpura, que ha vuelto luego de años: un caso que en el pasado fue definitivo en su vida y que ahora tiene que cerrar, atrapando al sujeto del nombre citado y lidiando contra los demonios de ese pasado.

La estructura narrativa del guión va del presente al pasado dejando que el espectador junte las piezas y vaya descubriendo la historia de esta demacrada mujer, cambiando incluso la jugada en cuanto a la percepción que se tiene de ella. Si al principio podemos abordarla como la víctima de sus circunstancias, luego la vamos descubriendo mediante la figura del antihéroe, y es ahí donde la película tiene su mayor acierto, pues muestra a un personaje femenino complejo, y no solo eso, sino que arriesga para entregarnos a un personaje con matices, que se mueve entre el bien y el mal sin una definición moral clara. Y ello es plausible porque estamos acostumbrados a que dichos personajes, los antihéroes, los encarnen hombres o que las mujeres tengan papeles determinados, o por las conductas masculinas, o que son secundarios y arrastrados por las circunstancias (también determinadas por hombres); pero el personaje de Kidman es el de una mujer que decide y cuyas decisiones marcan su vida, pero fuerte al fin.

La narrativa es densa y de intromisión, pues partimos del punto de vista de nuestra antiheroína, y los elementos técnicos de la película contribuyen a marcar ese tono y ese ritmo. La fotografía de Julie Kirkwood es un trabajo que contribuye al tono denso de la cinta y a esos toques de sobria confusión de Bell, permitiendo que los encuadres y las tomas dejen ver un poco la mentalidad del personaje principal.

Además hay excelentes escenas de acción que enriquecen la tensión de la cinta y que reflejan la excelente manufactura que la directora Karyn Kusama sabe poner en sus películas. Ya nos había sorprendido con The Invitation (2015) y vuelve a hacerlo con Destroyer; otra película que va marcando una carrera que debemos seguir.

VER ficha técnica en IMDb.

ernesto_rizo en Instagram

 

 

 

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